Declaración
de Principios
Marzo
de 1999
Principios
1. Socialistas,
feministas, antiimperialistas, defensores de los derechos humanos
y por la conquista de la democracia, así como luchadores por los
derechos de los pueblos indios y la conquista de su autonomía,
nos hemos agrupado en Convergencia Socialista. Nuestros orígenes
se encuentran en diversas corrientes del pensamiento socialista;
por eso nuestro esfuerzo es convergente.
Convergencia
Socialista se propone difundir, desarrollar, enriquecer y educar
en torno al programa e ideario socialista. Convergencia Socialista
es una agrupación política nacional que no se asume como contrapuesta,
alternativa o competitiva al esfuerzo que socialistas organizados
quisieran hacer para impulsar, construir o fortalecer un partido
socialista, un partido revolucionario. Por eso la pertenencia
a esta agrupación político da cabida a diversos socialistas, independientemente
de que cuenten o no con filiación partidaria. No se trata de construir
un nuevo partido sino, como señala la Ley en lo relativo a las
agrupaciones políticas, constituirse como una forma de asociación
ciudadana que coadyuve al desarrollo de la vida democrática y
de la cultura política, así como a la creación de una opinión
pública mejor informada.
En nuestro caso
constituyendo una agrupación política que coadyuva al desarrollo
de la vida democrática y de la cultura política por medio de la
difusión y el desarrollo del pensamiento socialista a través de
una figura política que contará con apoyo para “sus actividades
editoriales, de educación, capacitación e investigación socioeconómica
y política”, como reconoce la Ley. Los socialistas agrupados en
Convergencia Socialista, no favorecen el antipartidismo y entienden
que el desarrollo y difusión de las ideas socialistas por media
de una agrupación como la que propone, deberá contribuir al fortalecimiento
de opciones partidarias de la izquierda socialista pero acota
sus actividades y carácter a los lineamientos que señala la Ley.
Esta identificación con el pensamiento e ideario socialista nos
lleva a definir nuestros principios y programa en función de la
que es la herencia histórica del socialismo. La herencia del pensamiento
socialista a nivel internacional y también de las corrientes de
la izquierda socialista en México consecuentes con esa perspectiva.

2. Así
pues, Convergencia Socialista se plantea organizar, educar y concientizar
en la lucha contra el capitalismo y por la revolución socialista.
Plantea la necesidad de la alianza del proletariado con el campesinado
pobre, los pueblos indios y todas las capas sociales explotadas.
La clase obrera,
al estar situada en el centro de la sociedad por ser la creadora
de la riqueza social, es la única clase capaz de destruir al capitalismo
y construir, en última, instancia el socialismo.
En nuestro país
—como en aquellos países donde el capitalismo ha sido derribado
y existía una mayoría campesina— el proletariado podrá realizar
exitosamente esta lucha sólo si cuenta con la participación del
campesinado pobre.
Reconocemos en
el campesinado y otros sujetos sociales explotados y oprimidos.
Particularmente a los pueblos indios, como parte de la fuerza
motriz del proceso revolucionario. Por estas razones Convergencia
Socialista considera que la clase obrera es la única que puede
llevar el proceso revolucionario hasta sus últimas consecuencias,
es decir, a la construcción de una nueva sociedad.
3. Convergencia
Socialista es la más intransigente defensora de los derechos democráticos
de las masas trabajadoras del campo y la ciudad. Considera también
que un verdadero régimen democrático no puede ser alcanzado más
que con el advenimiento del socialismo. Por eso no separa su lucha
por el socialismo de la lucha por las libertades democráticas
en nuestro país y por eso considera que la única clase que puede
imponer ese régimen democrático es el proletariado.
En su defensa
de los derechos y las libertades democráticas, Convergencia Socialista
apoya y exige el respeto a aquellos ordenamientos legales que
reconocen tales derechos. En este sentido, Convergencia Socialista
se obliga a respetar la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos y las leyes que de ella emanen.
La Constitución
Política aprobada por el Constituyente de 1917 reflejó muchas
de las aspiraciones democráticas de las masas participantes en
la Revolución Mexicana. Sin embargo, muchas no están contempladas
y otras han sido limitadas, restringidas o en la práctica anuladas
por posteriores reformas constitucionales o por leyes secundarias.
Las reformas alemanistas al Artículo 27 constitucional en materia
agraria y aún más por la contrarreforma llevada a cabo por el
régimen salinista en 1992, que son opuestas a las aspiraciones
de las masas campesinas participantes en la Revolución; igualmente
tenemos los apartados del Artículo 123 que limitan el derecho
de organización sindical y de huelga de los trabajadores, así
como otras limitaciones de derecho de organización sindical que
contempla la Ley Federal del Trabajo; también están las limitaciones
al derecho de organización política que introduce el Código Federal
de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), las reformas
a la Ley del Seguro Social y el intento de modificar la Ley del
Trabajo o la inconstitucional existencia de diversas corporaciones
policíacas que no respetan las garantías individuales, que secuestran
y torturan a ciudadanos que luchan por los intereses democráticos,
políticos y económicos del pueblo trabajador como es el caso del
compañero José Ramón García Gómez, detenido-desaparecido en Cuautla,
en diciembre de 1988, son ejemplos de lo que queremos decir. En
todos estos casos, por ejemplo, Convergencia Socialista se obliga
a luchar contra estas restricciones de las libertades democráticas
a las que todo mexicano debe tener derecho y que son reconocidas
por la Constitución Política buscando que se produzcan las reformas
legales e incluso constitucionales necesarias para garantizar
el reconocimiento de tales libertades y derechos.
En última instancia
el derecho a defender y luchar por estos derechos democráticos
contra cualquier poder y ordenamiento legal que lo limite, incluso
transformando el mismo orden social, es reconocido por la misma
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El artículo
39 dice: “La soberanía nacional, reside esencial y originalmente
en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye
para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable
derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

4. Convergencia
Socialista está en desacuerdo con la utilización de la violencia
armada de pequeños grupos de militantes como medio de alcanzar
los objetivos históricos del proletariado. La Iucha revolucionaria
por el socialismo implica la organización y movilización de las
masas obreras y campesinas por tal objetivo. La acción de las
masas no puede ser sustituida por la espectacular y violenta acción
de grupos armados aislados de tales masas.
Convergencia
Socialista está opuesta a la utilización de vías no pacíficas
y no democráticas para la resolución de los conflictos sociales
y políticos. Por ello estará siempre en la primera fija de los
que se oponen a la violencia y la represión que el Estado ha ejercido
contra los movimientos de masas independientes del control de
aquél. Es la constante utilización de la represión armada —incluso
del ejército como el 2 de octubre de 1968—, de las detenciones
ilegales de disidentes y militantes políticos, de la infiltración
policiaca de organizaciones independientes, de la represión de
los derechos democráticos de las masas y garantías individuales,
como la ruptura policiaca o militar de huelgas o el secuestro
ilegal y el sometimiento a torturas por parte de cuerpos policíacos,
es toda esta situación de utilización de la violencia y de medios
no democráticos y no legales por parte del Estado lo que ha orillados
en el pasado a diversos grupos a recurrir al terrorismo y la lucha
armada contra el Estado como una estrategia equivocada en su interés
de transformar el actual estado de cosas.
En el caso de
los pueblos indios de Chiapas, las comunidades indígenas, dirigidas
por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, recurrieron
al levantamiento armado, orillados por la política del régimen,
que no les dejo otra salida. Teniendo razones fundadas en la política
gubernamental para haberse levantado en armas, la salida al conflicto
también tiene que ser política. Los zapatistas han dada prueba
de su disposición a dialogar para encontrar una salida política
y pacífica. Desde la sociedad habrá que vigilar y presionar al
gobierno para que se impida la tentación de un reinicio de la
guerra. Por lo que demandamos del Estado una salida político y
no militar. Esto implica también oponerse a toda provocación militar
y política que busca romper el diálogo o a la utilización del
recurso de mantener presos a presuntos zapatistas como rehenes
de la negociación. Por eso, Convergencia Socialista considera
que los presos y perseguidos presuntos zapatistas tienen un carácter
político.
En nuestro programa
demandamos una amnistía general para todos los presos, los procesados,
los perseguidos, los desaparecidos y los exiliados políticos.
Por eso demandamos la disolución de los múltiples cuerpos policíacos
anticonstitucionales y de las múltiples cárceles clandestinas.
Por eso demandamos el cese a la utilización del ejército como
instrumento de represión política en conflictos sociales y políticos.
Como consecuentes
defensores de las libertades democráticas en el país estaremos
siempre a favor de que los conflictos sociales y políticos sean
resueltos por medios pacíficos y democráticos y no por las vías
ilegales y violentas. Sin embargo, la historia ha mostrado que
la responsabilidad de que esto ocurra así, siempre recae en quien
tiene el poder estatal. Por eso insistimos que la responsabilidad
última en el uso de la violencia para la resolución de los conflictos
sociales recae en el Estado
5. Para
conquistar la nueva sociedad, la sociedad socialista y democrática,
por la que pugna Convergencia Socialista, considera indispensable
participar codo con codo en las luchas cotidianas de los trabajadores
y los sectores democráticos para lograr, en el transcurso de esas
mismas luchas, el avance político del movimiento hacia la comprensión
de la necesidad de un gobierno obrero y campesino.
Por esta razón
es que Convergencia Socialista rechaza la falsa disyuntiva de
elaborar un programa mínimo o un programa máximo, o un programa
que sólo levante las reivindicaciones más inmediatas o solamente
las históricas. Por eso también rechaza la idea de dividir su
programa en dos partes. La práctica ha mostrado que esta manera
de enfocar el problema sólo lleva a una política reformista, inmediatista,
economicista o a una política aventurera, ultraizquierdista. Cualquiera
de las dos variantes lo único que logra es alejar a las masas
de sus objetivos históricos. El programa de Convergencia Socialista,
en consecuencia, se orienta por el criterio de levantar aquellas
demandas que son actualmente comprendidas por las masas, pero
que la lucha por su consecución adquiere una dinámica tal que
lleva a éstas a plantearse su lucha como un problema político;
en definitiva que lleva a las masas a plantearse el problema del
poder político.
Sin embargo,
nada de esto se puede lograr si los revolucionarios no participan
directamente con las masas en sus propias experiencias, si no
se vinculan al movimiento real de éstas.

6. Acompañaremos
a las masas en su experiencia en la lucha cotidiana proponiendo
un programa de cambio democrático frente al poder actual. La mayoría
de las reinvidicaciones democráticas y populares chocan con un
sistema político caracterizado por la falta de democracia. Esta
particular forma de dominación burguesa en nuestro país tiene
ya décadas de existencia, pues surgió de la derrota de las fuerzas
campesinas y populares en el movimiento revolucionario de principios
de siglo. Es por eso que la lucha por la democracia tiene un papel
histórico y revolucionario en nuestro país.
Es la falta de
democracia lo que frecuentemente impide salidas políticas y pacíficas
a muchos conflictos.
Varias son las
antidemocráticas características del sistema político mexicano.
Es definido con frecuencia como un sistema de partido de Estado
por la integración del partido en el poder y sus intereses al
aparato estatal. De hecho deja de ser partido político para ser
instrumento estatal. Por lo mismo ha negado históricamente la
existencia de un auténtico sistema de partidos con juego democrático.
No ha existido democracia incluso frente a otros partidos burgueses
y por eso no ha tolerado la posibilidad de alternancia en el poder
político, por lo menos en la institución presidencial. En consecuencia,
su otra característica es un fuerte presidencialismo antidemocrático.
El presidencialismo suprime la división de poderes y el federalismo.
Así el Legislativo y el Judicial están subordinados al Ejecutivo.
Esta subordinación no se da simplemente por medio de una mayoría
legislativa identificada con el partido en el gobierno, sino por
la subordinación del partido en el poder y en consecuencia sus
legisladores al poder presidencial. Esta falta de democracia también
en el partido del gobierno va ligada a las prácticas corporativas
del partido oficial por medio de la afiliación forzosa y forzada
de organizaciones sociales y de masas, como los sindicatos, las
organizaciones campesinas y populares, pero también las empresariales
La falta de democracia
y el presidencialismo característico del sistema de partido de
Estado facilitan la realización de políticas antipopulares y de
cesión de la soberanía nacional en el terreno económico y social,
sin que haya la posibilidad de una decisión y debate democráticos.
Por todo ello
es que la satisfacción de demandas parciales en el terreno social,
económico e incluso político, encuentran siempre el obstáculo
de un sistema autoritario antidemocrático e insensible a las necesidades
sociales de las grandes masas. Una confrontación democrática sobre
los diversos proyectos de nación que cada fuerza proponga para
ganar libremente el apoyo en la sociedad no se puede dar por esta
falta de democracia. Por esta razón, es que poner fin al antidemocrático
sistema de partido de Estado se ha convertido en una necesidad
histórica. No se trata de una demanda particular de los socialistas,
sino de la mayoría de fuerzas democráticas; no es tampoco una
bandera exclusiva del proletariado, pero es una necesidad para
evitar una mayor entrega de la soberanía nacional y para que todos
los proyectos de nación, proletarios o no, puedan expresarse libremente
e intentar ganar así el apoyo necesario para llevarlos a la práctica.
Por esta razón es que para los socialistas y en consecuencia para
Convergencia Socialista, poner fin al sistema de partido de Estado
y conquistar la democracia es un objetivo histórico. La democracia,
como hemos explicado, no sólo en el terreno electoral sino en
todo el tejido social que ha sido contaminado en la cultura y
práctica políticas por un sistema corrupto y autoritario. Al luchar
por la democracia sabemos que podemos coincidir en la práctica
con muchos otros destacamentos políticos y sociales en torno a
este objetivo. Ante la necesidad de un frente democrático con
otras fuerzas políticas y clases sociales no ocultamos nuestra
definición socialista y proletaria. Por el contrario pretendemos
mostrar a la izquierda socialista como la fuerza más consecuentemente
democrática pues ningún interés de clase o de grupo debe limitar
nuestra convicción. Al defender el interés de la mayoría del pueblo
trabajador necesitamos en consecuencia la democracia. Por eso,
aunque hacemos unidad democrática con otras fuerzas y clases,
no separamos la lucha por la democracia de la lucha por el socialismo,
sino que entendemos la necesidad de una para otra.

7. La
concepción de Convergencia Socialista sobre la democracia proletaria
está íntimamente ligada al carácter del socialismo por el cual
luchamos Como producto de la degeneración estalinista, el socialismo
se ha vuelto sinónimo de la antidemocracia, la arbitrariedad burocrática
y las maniobras contrarrevolucionarias para millones de trabajadores
en el mundo entero.
Nuestra lucha
por la revolución socialista debe decir claramente y de modo tajante
cual es nuestro modelo de la sociedad futura. De hecho, la absoluta
negación del modelo “socialista” soviético, chino, checo, rumano,
etc., no basta para nosotros.
Consideramos
caricaturescos todos los “modelos socialistas” hasta hoy reconocidos.
El proletariado tiene el deber y la necesidad de hacer una crítica
a fondo de la experiencia de la Unión Soviética y de las experiencias
posteriores de construcción del socialismo. Para Convergencia
Socialista el reconocer y denunciar las deformaciones y degeneraciones
burocráticas de estos Estados no nos llevó a olvidar su carácter
de clase. De hecho, la caída de estos regímenes postcapitalistas
durante los últimos años, sus fracasos económicos y sobre todo
políticos, están fundamentados en esas degeneraciones. Reconociendo
que la restauración capitalista, en curso, en la exURSS y los
países del este europeo no resuelve los problemas de la mayoría,
sino por el contrario los agudiza, como ya se ha evidenciado;
nos pronunciamos contra dicha restauración y por la defensa de
las conquistas de los trabajadores.
Sin embargo,
la experiencia del marxismo revolucionario, los momentos culminantes
de la Unión Soviética en la época de Lenin y Trotsky, y los ejemplos
transitorios de experiencias en Checoslovaquia, Yugoslavia, China,
Vietnam, Cuba y Nicaragua nos permite esbozar desde hoy el socialismo
que queremos y por el que luchamos. Un socialismo democrático
que implica la Iibertad político absoluta a todos los partidos
y corrientes políticas. Un socialismo democrático que implica
también la autonomía orgánica frente a los partidos de las organizaciones
de masas, tales como los sindicatos, las ligas campesinas, las
organizaciones de mujeres, de estudiantes, etc. Esto es necesario
para que la existencia de las tendencias políticos sea real y
no únicamente formal.
Convergencia
Socialista considera que la clase obrera puede y tiene el derecho
de expresar sus intereses de tal forma que existan diversos partidos
que los representen. El socialismo democrático que queremos no
tiene absolutamente ningún temor a las ideas, porque al nivel
de éstas no hay barreras. Su libre circulación debe garantizarse.
Incluso ideas burguesas sobre el arte, la política, la sociedad,
etc., deben poderse expresar democráticamente en los medios de
difusión de diversos tipos. El marxismo no teme la confrontación
de las ideas, seguro de su fuerza y coherencia.
El carácter del
socialismo que queremos se desprende así, y es parte, a su vez,
de nuestra concepción sobre la democracia proletaria. Esta no
es un concepto que se reduzca sólo a la estructura de la organización
proletaria, sino que es, en esencia, una concepción que surgió
y se debe conservar en el movimiento de masas: la libertad de
expresión, agitación, etc., de todas las corrientes del movimiento
obrero.
La democracia
proletaria implica, por supuesto, mucho más que esas libertades;
se expresa finalmente, además, en formas proletarias de organización,
gestión y gobierno completamente nuevas y de gran importancia.
En el caso de la revolución del 17 se expresó en los consejos
obreros y de campesinos. Esos consejos fueron, antes de la degeneración
de la revolución rusa, la forma de autoorganización de las masas
que permitió la participación activa y consciente del proletariado,
con lo cual la democracia proletaria se convierte en una norma
de trabajo que, surgiendo en el lugar mismo de la producción,
se extiende a todas las otras instancias de trabajo del proletariado,
a su partido, a sus sindicatos, empresas productivas del campo
y la ciudad, etc. Por eso aquella revolución planteó el poder
no para el partido, sino para los consejos obreros, de campesinos
y soldados. Es la degeneración posterior de la revolución la que
identificó la lucha por el poder como objetivo del partido en
si y no de las masas. Por eso, independientemente de las formas
que la organización y autoorganización de las masas explotadas
y oprimidas tomen en cada país, la perspectiva socialista del
marxismo revolucionario propone un poder de las masas organizadas
desde abajo. Por eso privilegia la organización colectiva democrática
de los productores, sea la clase obrera industrial, el proletariado
en su sentido más amplio, el campesinado en sus diversas formas
de organización, desde los trabajadores agrícolas hasta las de
las comunidades propias de los pueblos indios, pasando por la
organización ejidal. La perspectiva de la dictadura del proletariado
significa, entonces, un poder que busca poner fin a la explotación
de clase, al poder de una clase y por lo tanto a las clases sociales
como tales. Pero al proponerse tal objetivo busca acabar con todo
poder Estatal, con el Estado mismo, para crear las condiciones
necesarias para la autogestión, desde abajo, del conjunto de la
sociedad. Por eso no hay contradicción entre proponer la dictadura
del proletariado y la extinción del Estado.
Por supuesto
esta concepción implica privilegiar en toda lucha, en consecuencia,
la iniciativa, la autoorganización, la democracia y la participación
activa de las masas. Oponerse a todo privilegio burocrático, paternalista,
caudillesco y manipulador de las masas. No se pueden utilizar
estos medios para lograr fines emancipatorios y autogestivos.
De otra forma se encuentra la contradicción de los que, a nombre
del socialismo, ejercieron un poder burocrático, despótico que,
en vez de avanzar a la extinción del Estado lo condujeron a su
hiper crecimiento. Al mismo tiempo, la permanente participación
en el movimiento de masas, con sus actuales niveles de conciencia,
experiencia y organización, nos ayudan a no confundir el hecho
de que lograr la extinción del Estado y la autogestión de las
masas, a nivel nacional y no solamente a nivel local o temporal,
está subordinado al desarrollo de la lucha de clases, a acabar
con el poder excluyente de la burguesía al desarrollo de las fuerzas
productivas y a la dimensión internacional que tiene esta perspectiva.
La democracia
proletaria implica, entonces, que ningún acto represivo en contra
de tal o cual corriente del movimiento obrero es justificable.
Educar a la vanguardia proletaria y a las masas en esta concepción,
es una de las principales tareas de Convergencia Socialista. El
marxismo y el leninismo son, en esencia, antimonolíticos: quitarles
ese carácter es hacer de ellos una caricatura. Tampoco se puede
permitir ninguna práctica de tipo racista o sexista. Por todo
ello, es que en nuestra concepción del socialismo que queremos
no hay contradicción entre la dictadura del proletariado y la
más amplia democracia obrera jamás vista.
Por lo tanto,
el socialismo por el que luchamos, además de tener los medios
de producción y la gestión del poder en manos de los trabajadores
asociados, debe significar una extensión sin límites de los derechos
y la organización de los trabajadores, la plena vigencia de las
libertades democráticas, sindicales, de pensamiento, prensa, educación,
trabajo y organización. El socialismo antiburocrático por el que
luchamos será un socialismo feminista que reconozca y estimule
los plenos derechos de la mujer en igualdad de condiciones y equidad
que el hombre; es un socialismo que elimina el sexismo, la discriminación
racial, que garantice el uso de las lenguas, el desarrollo de
sus culturas y su autogobierno a los pueblos indios, que garantice
a la juventud el desarrollo ilimitado de sus cualidades y aspiraciones
y propicie el acceso a la cultura para toda la población, un socialismo
que adopta como tarea el mantener el ambiente natural, la riqueza
de la naturaleza y rechaza que la interacción con ésta sea meramente
utilitarista y de deterioro, que se propone recuperar las mejores
tradiciones humanas, especialmente de los indígenas de todo el
mundo y, en particular, de nuestra América Latina en la relación
armoniosa con nuestro entorno natural, es un socialismo verdaderamente
humanista. El socialismo antiburocrático, es decir, democrático
y autogestionario, por el cual luchamos tiene como centro de su
desarrollo la igualdad y la equidad material, social, cultural
y política para toda la sociedad.

8. Convergencia
Socialista propone y promueve la más amplia solidaridad de los
trabajadores mexicanos con sus compañeros explotados y oprimidos
en todo el mundo. Se declara en favor de la lucha independiente,
revolucionaria, antiimperialista en cualquier parte del mundo,
contra los regímenes opresores, pero en especial con la lucha
de los trabajadores hermanos de América Latina contra el imperialismo
norteamericano y sus títeres nacionales. En esta vía, Convergencia
Socialista pugnará por la creación de una federación de estados
socialistas de América Latina.
El pueblo cubano
ha sido víctima durante más de 30 años del bloqueo yanqui, sufre
las consecuencias de la falta de condiciones justas en las relaciones
comerciales y de apoyos por la desaparición de la URSS y es agredida
y asediada por las provocaciones imperialistas. Convergencia Socialista
es una firma defensora de la revolución cubana, porque más allá
del balance a realizar sobre la dirección del Estado, entendemos
que lo que el imperialismo quiere aplastar es el ejemplo de una
auténtica revolución triunfante. La Asociación Convergencia Socialista
reclama respeto a la autodeterminación del pueblo cubano y el
cese del bloqueo y el desconocimiento de la intervencionista Ley
Helms-Burton.
La solidaridad
internacional que Convergencia Socialista promoverá se desprende
de la comprobación del hecho de que a partir de la internacionalización
del capitalismo, demostrada con la Primera y Segunda Guerras Mundiales,
así como por la actual globalización económica y la política mundial
neoliberal, el socialismo sólo puede realizarse plenamente también
a nivel internacional. Este es el significado práctico del internacionalismo
proletario: el capitalismo, sistema mundial, sólo puede ser derrocado
mundialmente. El socialismo, partiendo de los avances de la economía
capitalista, se basará en ellos para poder planificar la producción
a nivel mundial.
9. Convergencia
Socialista es una agrupación política nacional; la política y
las actividades de Convergencia Socialista son adoptadas bajo
la responsabilidad de su dirección nacional, de sus direcciones
locales o, en última instancia, por su máximo órgano deliberativo:
su Congreso Nacional.
Es por lo anterior
que Convergencia Socialista se sujeta a la obligación legal, señalada
por la legislación electoral, de no aceptar pacto o acuerdo que
la sujete o subordine a cualquier organización internacional o
la haga depender de entidades o partidos políticos extranjeros;
así como no solicitar o, en su caso, rechazar toda clase de apoyo
económico, político o propagandístico provenientes de extranjeros
o de ministros de los cultos de cualquier religión o secta, así
como de las asociaciones y organizaciones religiosas e iglesias
y de cualquiera de las personas a las que el Código Federal de
Instituciones y Procedimientos Electorales prohíbe financiar a
los partidos políticos.
Convergencia
Socialista está opuesta a la subordinación
de los intereses del pueblo trabajador mexicano a los intereses
del Estado de cualquier potencia extranjera. También está opuesto
a la subordinación ante cualquier entidad política y extranjera.
Por esta razón es que Convergencia Socialista, por ejemplo, denunciará
y se opondrá a la firma de pactos secretos o públicos que el gobierno
mexicano ha hecho con agencias del imperialismo, como el Fondo
Monetario Internacional o directamente con los gobiernos de esos
países como el actual Tratado Trilateral del Libre Comercio con
Estados Unidos y Canadá. La imposición de una determinada política
económica por una agencia o directamente por los gobiernos imperialistas
sólo puede traer, como se está demostrando en la práctica, nuevos
sufrimientos al pueblo trabajador de México, especialmente en
lo que se refiere a su nivel de vida. Por esta razón es que Convergencia
Socialista también se opondrá a la presencia e infiltración que
agencias como la CIA hacen en nuestro país. En los mismos Estados
Unidos se ha denunciado cómo la CIA ha infiltrado a diversas organizaciones
políticas y sociales mexicanas y cómo promueve diversos proyectos
supuestamente científicos en algunas universidades latinoamericanas
en beneficio del imperialismo.
Recientemente,
la intervención de otras agencias policíacas del imperialismo
como la DEA, actúa ilegalmente en la detención y secuestro de
ciudadanos mexicanos, como el caso del secuestro en México y traslado
a Estados Unidos de Álvarez Machain; o bien la reciente entrega
del narco García Ábrego a las autoridades norteamericanas, muestran
la pérdida creciente de la soberanía nacional. Al mismo tiempo,
los recientes gobiernos del PRI han roto la tradicional política
de asilo a perseguidos políticos y Iuchadores sociales de otras
naciones, como lo muestran los tratados de extradición entre España
y nuestro país y aún más cuando violando los más elementales derechos
humanos secuestran y expulsan con la intervención de cuerpos policíacos
extranjeros. Convergencia Socialista luchará por recuperar las
tradiciones de asilo y profundizarlas.
Precisamente
para oponerse a este tipo de infiltraciones y provocaciones del
imperialismo, desarrollar la solidaridad y unidad de les trabajadores
del mundo, así como para garantizar el triunfo del socialismo
es que se requiere desarrollar la más amplia solidaridad con las
fuerzas antiimperialistas y anticapitalistas que se expresen en
cualquier país del mundo. Una de esas fuerzas es la IV Internacional,
con la que Convergencia Socialista sostendrá una relación solidaria
a nivel ideológico.

10. Los
anteriores son, entonces, los principios fundamentales de Convergencia
Socialista. Los acuerdos programáticos y principistas constituyen
la base de unión de una agrupación política socialista. Sostenemos
que en la agrupación política Convergencia Socialista pueden existir
y coexistir unificadamente diferencias estratégicas, siempre y
cuando no impliquen diferencias de principios. Por tanto, lo único
que no pueden coexistir son diferencias principistas, en tanto
que los principios revolucionarios son los que le dan su razón
de ser a Convergencia Socialista.
Más allá de las
labores de difusión y educación políticas que se propone Convergencia
Socialista, la lucha por principios y programas como los que nosotros
reivindicados, requiere también de la acción política de un partido
revolucionario, socialista del pueblo trabajador, que no existe
entre los actualmente reconocidos en el terreno legal y electoral.
Por eso las posibilidades de acuerdos electorales, como los que
les reconoce la Ley a las agrupaciones políticas nacionales, en
la actualidad están limitados para Convergencia Socialista a la
búsqueda de acuerdos con fuerzas que luchan por la democracia.
11.
Convergencia Socialista lucha por la convergencia de las
y los revolucionarios en México. Esta convergencia se hace más
necesaria después de los acontecimientos ocurridos en Europa del
Este y la desaparición de la Unión Soviética y después de que
en México la mayoría de los partidos y organizaciones de la izquierda
socialista decidieron autodisolverse en un proyecto nacionalista
burgués con el surgimiento del cardenismo en 1988. En este contexto
el movimiento socialista entró en un periodo de dispersión y contusión
que llevó a algunos al abandono de sus principios o a la desmoralización
y el pesimismo de las perspectivas de la izquierda socialista.
El levantamiento armado del EZLN, en enero de 1994, abrió en este
terreno una nueva situación y potenció las posibilidades de la
izquierda revolucionaria. Los temas, demandas, concepciones y
métodos propios de la izquierda que muchos consideraban ya arcaicos
y superados adquirieron nuevamente vigencia y actualidad con el
levantamiento zapatista, por supuesto con un carácter renovado
como siempre ocurre con un nuevo ascenso revolucionario. En estas
nuevas condiciones la unidad de acción de la izquierda y de ésta
con otras fuerzas para poner fin al sistema de partido de Estado
se han vista favorecidas. Al mismo tiempo para quienes estamos
convencidos de que la izquierda no sólo debe participar activa
y solidariamente en el nuevo movimiento surgido a raíz del levantamiento
zapatista, sino buscar recuperar el espacio de la izquierda socialista
como un punto de referencia en la lucha por poner fin a un poder
antidemocrático requerimos dar nuevos pasos en la construcción
de reagrupaciones de la izquierda socialista. Con el repunte para
la izquierda que ha significado el levantamiento zapatista no
es el momento de ocultar las propuestas y definiciones socialistas,
sino de explicarlas, confrontarlas con la nueva realidad y tratar
de convencer de ellas, los errores, golpes y fracasos del pasado
de la izquierda sociaIista no son justificación para ocultar,
abandonar, avergonzarse o disolver un perfil de lucha por la justicia,
la igualdad y la libertad en un mundo cada vez más marcado por
las diferencias de clase y la injusticia, pero también donde una
nueva generación está surgiendo a la lucha política. La Asociación
Convergencia Socialista se compromete a impulsar y promover esta
convergencia para refundar el programa de los socialistas, su
nueva identidad y avanzar en el reagrupamiento orgánico de la
izquierda socialista mexicana.
